Sueños del tacto

Cerámica de Claire Lippmann

Todo comienza por el torno. De ahí que en el Origen esté el vértigo. Por eso ningún orden está a salvo de ser sólo un sueño.

Ensayos epidérmicos, las piezas de Claire Lippmann son los sueños del tacto. Sueños que descansan en la certidumbre de que la cerámica es un trance que nos puede remontar muy lejos, hasta donde nada tiene más actualidad que lo remoto y donde “la modernidad de la familia humana” vuelve a ser parte del sentido común.

Del vértigo del torno nos arranca la forma, que de este modo anhela  -y exige- repetirse. “Para que algo tenga sentido, es preciso que se repita”, escribió Calasso. En estas piezas, la repetición disuelve y regenera permanentemente el sentido de las pequeñas formas a la vez que imprime en el conjunto el movimiento dócil y las suaves y compactas texturas con que la naturaleza suele dotar a sus creaciones más gratuitas (y por tanto menos necesitadas de justificación): una hoja seca, los gajos de la naranja, la pared de una gruta o una piedra fosilizada que yace en la arena.  No dudo que la fuerza escondida detrás de estas… ¿cosas?, ha sido la misma que ha animado a Claire Lippmann a crear estas piezas, y acaso a vivir.

 

Leonardo Tenorio